31/07/2012 – 00:00h
DAVID GONZÁLEZ
Barcelona
Nada garantiza que suprimir autonomías o vaciarlas de contenido recorte el gasto -ni que mejore la prestación de servicios básicos (o sea, los inhibidores de la bomba social)-. ¿Quizás los empleados de las diputaciones -el futuro eje administrativo del Estado español postautonómico- trabajarán el doble por menos dinero cuando asuman las competencias municipales y autonómicas? ¿O es que Montoro prepara un ERE general de funcionarios autonómicos y municipales? ¿Y por dónde empezará? ¿Por las autonomías y ayuntamientos del PP, o sea, casi todas y todos?
La reprovincialización forzosa del Estado autonómico (incluso la señora Lagarde, la del FMI, anima a Rajoy a poner el mapa patas arriba) tampoco supondrá una disminución de las desigualdades entre la aportación que hacen los ciudadanos de algunos territorios a la caja común y lo que la Administración central les devuelve en servicios e inversiones. Por mucho que se desmantele el andamio autonómico, por mucha devolution al revés -de las autonomías al Estado central- como proponen la lideresa Aguirre y otros barones populares no tan feroces, como el gallego Feijóo, todo indica que algunos seguirán recibiendo y otros dando hasta el alma, porque de lo contrario, todo el invento se va al garete. Eso explicaría que al 80% de los españoles, según las últimas encuestas, les importe un rábano finiquitar las autonomías. Pero también que PP y PSOE defiendan en Euskadi lo que sus respectivas franquicias regionales catalanas (el PP lo ha sido siempre y el PSC está en proceso avanzado de serlo) niegan aquí: lo más parecido a un concierto económico que se puede permitir Catalunya sin romper con el Estado.
Y para hacer la fiesta completa, Alicia Sánchez-Camacho amenaza a Artur Mas con negarle el acceso al Fondo de Liquidez -el vergonzoso rescate interno para pagar vencimientos de deuda hasta fin de año- si persiste en el “desafío” del pacto fiscal. En España, la “unidad de destino en lo universal” siempre va por barrios. En 1939, Franco declaró “provincias traidoras” a Bizkaia y Gipuzkoa y les derogó el concierto económico que Álava y Navarra salvaron por su lealtad al Alzamiento. ¿Es esta la España por la cual tiene que seguir apostando Catalunya? Apagando y yéndonos.
EL otro dia hablando con un proveedor madrileño decia justo lo contrario
k para k españa fuera bien todas las autonomias deberian tener concierto economico y asi sabrian cuanto pueden gastara y cuanto no sin endeudarse
pero ya dicen k kien tiene un martillo piensa que se arregla todo a golpes