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Archive for 18 abril 2021

Es por tu propio bien

Casi siempre se suele ligar la idea con el hecho de ser menores de edad. Tómate el potito, que es por tu bien. No pises la hierba. No bebas agua después de tomar chocolate. Y, mejor aún, no tomes el cacao, que engorda. Recuerda que Cervantes estaba hecho un pincel. Incluso te hacen creer que lo han visto en un vídeo viral en redes sociales. Cualquier cosa para sostener con argumentos un posicionamiento. Del típico cuñao, aunque pueda no ser estríctamente tal, sino tu madre, tu tía, tu primo o sobrino. Porque ellos son los que tienen el conocimiento, son los que saben como debe ser el mundo. Y por ende los que tienen mando en plaza saben igualmente, y no lo hacen porque no les da la gana y nos odian en todas las capas de la realidad. Todo muy lógico. ¿Y en que se basa? En que yo soy yo y tu eres tu. Descansa en el poder y la fuerza. No en la razón. Ya lo decía aquél, que el señor feudal era doblemente señor si los campesinos lo tenían por campechano.

A veces se usan palabras con el significado distinto. Todo es política. Uno puede pensar que eso significa que todo está sujeto a negociación, a tiras y aflojas, donde acordar, y siempre queda algo por los márgenes, incluso cuando parte de ello pudiera ser bien necesario. Otro puede pensar que es porque todas las decisiones son del todo punto arbitrarias, que no tienen sentido ninguno, y están encaminadas a tocar la moral al personal, pero por mero gusto y disfrute de los que están al comando de la barraca. Para estos nada, absolutamente nada, puede ni debe estar basado en razones objetivas, porque esto no existe, sino basado en emociones, en percepciones y en opiniones. Todo estaría sujeto a expresión. ¿Que te parecen las croquetas? ¿Y el color del gotelé? ¿Las vacunas son buenas? ¿Se debe cerrar perimetralmente? ¿Porqué el jefe de un gobierno puede elegir a su equipo a voluntad? ¿Que haces con tu vida? Y todo mezclado en el mismo párrafo lanzado como balas, pero con el prejuicio de saber lo que se está diciendo. Yo ya me entiendo. Dicen. Y de mientras, dándo patadas al diccionario. Pero es culpa tuya, evidentemente. Y todo ello porque en el corazón del asunto está un principio rector de estos comportamientos, y no es otro que ese de que es por tu bien. Todo es por tu bien, lo que te es dado, evidentemente.

Un servidor piensa que el que todo es política significa que todo está sujeta a decisión y escrutinio público, lo cual no debe ser excusa para eliminar la responsabilidad individual de los actos, pensamientos y decisiones. Cada cual está en una comunidad, dentro de círculos concéntricos que conectan de manera muchas veces insospechada a la humanidad, haciendo una malla las más de las veces ocultada al ojo humano, incluso al más entrenado, y que justifica, por ejemplo, la expansión de una pandemia, más si cabe, cuando no se observan las normas de comportamiento, pero se exculpa con una patada a seguir hacia arriba, a los ricos y poderosos por su forma de ser y estar en el mundo. Recuerden el clip de cuando Homer Simpson se mete en el mundo de los basureros. Ese discurso antológico y populista, matriz de muchas cosas relevantes del hoy. El asunto estriba en el conocimiento y el reconocimiento de la sociedad en sus individuos y en conjunto. Aprender a aprender, más allá de los datos y la información. Y así la sociedad pueda ser consciente y se actualice sobre la base de las novedades que pueda haber. Ser capaz de usar las herramientas y los imputs de la realidad. Una sociedad en la que todo lo que se le lanza es cogido a destiempo es una sociedad en la que los cortes de los informativos son como balas que se lanzan contra el espectador de enfrente, sentado en el sofá de su casa. Sin casco ni chaleco, trata de atrapar esas bolas, con sus precarias fuerzas, siempre perdiendo. Entrando en juego emociones, nervios, temor y horror. Si no se pone al nivel a la sociedad en toda su integridad, incluyendo el hecho de reforzar el yo, tanto en el haber como en el debe, en las obligaciones y no sólo en el derecho, se seguirá abocando al hecho de que alguien surja de detrás de las sombras para decir a la gente “es que es por tu bien”. Y esto va desde el familiar que tienes al lado, hasta al tipo que da un golpe de estado, porque, en el fondo, no deja de pensar, en ambos casos, y todo lo que hay en el medio, que no sois más que unos chiquillos incapaces, que no sois capaces de tomar una a derechas ni a siniestras, y que hay que entrar a ese sindios para poner órden y concierto. Es por vuestro propio bien.

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A su debido tiempo

Es realmente sencillo tirar el balón a las alturas. Cuanto más alto mejor. Patadón para arriba y que remate el delantero de pase directo desde la portería. Y así ganar los partidos. ¿Les parece una chorrada? Pues es lo que se hace de continuo. Todos los días. Y es que cada persona se hace su propia plantilla de lo que han de ser las cosas. Son los auténticos arquitectos del universo. Conocen todo al dedillo, son los más listos, los más guapos, los más resultones, y los demás son unos mierdecillas que sólo ocupan espacio y consumen oxígeno. Son infraseres prescindibles por completo. Y esa es la base de todo lo demás, deshumanizando al prójimo como medio para justificar todo lo que se quiera hacer, más que decir. Pero vamos a asuntos más terrenales. Porque es tan fácil decir lo que el presidente, el obispo o el seleccionador debiera hacer en su puesto, todos parecen ser dueños de la verdad absoluta. Y como dicen las sagradas escrituras, como es arriba es abajo. Es decir, las alturas vienen determinadas por lo que la base de la que son extraídas dictamina en sus nutrientes, es decir, en su composición, o, dentro de ello, su descomposición y detritus.

Cuando se habla de que tal o cual de las alturas es neoliberal o privatizador, hay que bajar la mirada a los próximos. ¿Un ejemplo? Un frontón público en un espacio diáfano como elemento de soportal de un antiguo ayuntamiento en una plaza céntrica de un pueblo. Y se hacen un grupo de Whattsapp para gestionar los turnos de uso de ese frontón. Eso es privatización del espacio público, no hay que ir a las alturas respecto a una gran empresa. Y los que hacen esta memorable conducta para con sus vecinos son en su mayoría gente que se autodenomina de izquierdas, incluso rayanos en el comunismo, pero eso es de boquilla, para el discurso. Para todo lo demás, cuando la gente no ve, aparentemente, no juzga, queda debajo del manto de la mesa camilla, entonces son los más neoliberales del barrio. Como esos progenitores de apariencia progresista que cuando se trata de los interiores de su hogar, un día elogian la tremenda labor familiar de sus hijos, pero al cuarto de hora siguiente o a la mañana de la siguiente jornada, lo del día anterior está completamente olvidado. Es pasado, y este ya no cuenta. Nunca existió. Pudiste deslomarte recogiendo o haciendo, pero lo único que vale es lo de ese mismo día. ¿Como se te queda el cuerpo? Pero luego esos mismos son los que reproducen los 2 minutos de odio en media hora de exabruptos en la sobremesa con los informativos del mediodía. Una forma un tanto pintoresca de acción social, de relacionarse con los congéneres humanos. Y pudiera haber más ejemplos, pero que cada cual haga la exégesis de mirar su propio espejo y buscar su propia sombra. Introspección. Dijo un sabio que hasta no poner en orden la propia casa no se puede ir a procurar arreglar la de los demás.

Son los de la piel fina, que antes de la conversión a euros era lo popularmente conocido como la ley del embudo. No ponen reparos en lanzar cualesquiera exabrupto en la creencia que va a desaparecer como los estornudos que esparcen aerosoles, pero no cargues contra ellos ni la centésima parte porque lo pagarás y muy caro. Y por supuesto lo que ellos hacen es lo que piensan los demás harán, por eso son tan precavidos y procaces en sus pronósticos. Pero nunca, ni decir ni hacer, caerán en el craso error de reconocerse en el especulum, en la imagen por ellos proyectados, revelando una deseada diglosia en el discurso, una disonancia cognitiva entre el nosotros, más bien el yo, y el ellos. Y es que la falacia del hombre de paja, esa que construye una realidad alterna, se adjudica como si fuera real, y se empiezan a lanzar salvas de cañón a mansalva como si fuera el 2 de mayo o el 14 de julio, es tan real como la falacia ad-hominen y tantas otras. Son realidades que se reconocen en los demás, pero no en uno propio, y siempre mirando a las estrellas, hacia las alturas. Son ellos los culpables de todo, porque si ellos no existiera, sería todo dicha y alegría, dado que el hombre de a pie es el epítome de la grandeza y disposición de gran corazón y noble alma.

Si, damas y caballeros, hay que ser más prudente en las afirmaciones, y ante todo y sobre todo en las acciones, que son más importantes. Porque las declaraciones nos posicionan, pero las actuaciones nos definen, quienes somos, y para qué estamos en este mundo, con la oportunidad que se nos ha dado para interactuar con el medio y el resto de unidades animales, que es lo que, en definitiva somos los seres humanos, unos animales un tanto raritos. Es nuestro desafío, uno que ha sido objeto de polémicas de siglos y milenarias, por ejemplo, para los filósofos, elemento que debiera recuperarse, porque ahora pareciera que no tiene cabida, y está pasada de moda. La Filosofía y la Historia fueron cruciales para dar sentido a mi paso por el bachillerato, antes de la universidad, y no en etéreo, sino las personas que dieron rienda a ese conocimiento para que pudiera cogerlo al vuelo. Gracias, sin duda. Y como colofón, vuelta al principio, como es arriba, es abajo. La sociedad es la que da significado a cualquier grupo que se signifique, en pequeño, el conjunto mayor, por lo que las virtudes y defectos identificados, como simplificación, al conjunto, responde a lo que una buena parte de los de abajo tiene. Mírese al espejo, porque descubrirá muchas cosas. De su gusto y no tanto. Ying y yang. Acéptelo. Será lo mejor. Un saludo y abrazos.

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