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Archive for 13 agosto 2021

¿Que se puede decir? Que uno se acuerda de la Santa Bárbara cuando truena. Y eso pasa cuando se junta el momento actual la “necesidad” de aire acondicionado con el precio por megawatio más caro de la historia del mundo mundial. Muchos deberán quedar retratados cuando se combatía el calor con métodos efectivos mucho antes de la llegada de la inventiva y la técnica, en especial en tierras de Tartesos, pero que se le va a hacer, la memoria es menguante, tendente a desaparecer. Y por ello vamos a poner una serie de cosas encima de la mesa, con permiso.

Si bien es cierto que estas cosas del sistema energético hay que hablar-las con la Unión Europea, es bien cierto que parte de la estructura allá es íntergubernamental, por lo que son ellos mismos, los estados miembros, los que pueden y deben hacerse oir, por lo que vamos a lo del estado español. Hay gente que se pone a hablar de cooperativas públicas municipales de gestión de lo eléctrico. Gente que tiene comentaristas en vez de ministros, parece ser, como el señor de Consumo, que en otros gobiernos sería una Secretaría de Estado, y sigue creyendo que la tabla de los martes es como la de señor Ferreras, en vez de lo que es, ejecutiva. Dejando su sapiencia a un lado, les dicen a la gente que lo ideal es crear una empresa de cariz público para orillar a esos capitalistas malvados oligarcas burgueses y con puertas giratorias y todo que hacen todo lo posible por destruir los sueños del pueblo trabajador español. Supongo que con la idea de llevarles a los apagones de Carabobo y Barquisimeto. Gran modelo el bolivariano, cada día más dependiente del Guri. Pero se olvidan, en España, que el asunto estriba fundamentalmente en la ausencia de libertad en el mercado energético. Y una pobre conexión con el continente, también es cierto, pero eso puede ser secundario.

Resumiendo mucho el asunto actualmente se centra en que el precio final de la tarifa se evalúa por el último que entra. Pongamos que necesitamos cien barras de pan. Y hay de 5 tipos hasta 87, pero siguen haciendo falta. Y ahí viene uno con parisinas que cubre el cupo, y pagamos el resto de las barras de pan al precio de la última en ser servida. Eso no es libre competencia, y debe cambiarse. Por principios de libertad e igualdad, en el que cualquiera pueda entrar. A competir, a poder suministrar el servicio, como en el resto de nichos económicos, o como se dice debe ser. Es un principio europeo, y debe aplicarse. Y de medias hay elementos a considerar, empezando por el hecho de que se liberase la comercialización, pero no la generación. Si tengo 500 caramelos, puede haber un millón de comerciales para venderlos, pero sigo teniendo los mismos caramelos si no permito que puedan hacerse más. Este es el asunto. El cuello de botella que no se ve y no se dice, para proteger, tal vez, un modelo de negocio.

Sin limitantes, así debiera ser. Sin impuestos al sol, sin moratorias a las energías renovables, sin ilegalizaciones a la energía nuclear, y, porqué no, sin prohibiciones a cosas absurdas. A cambio, un reglamento justo, de salvaguardas, de seguridades en la generación, empleo y comercialización, para que todo el que quiera competir con su central nuclear, eólica, maremotriz, de ciclo combinado, jugándose sus cuartos y los de sus inversores, tengan un marco de funcionamiento común. Y en ese marco igual y libre para todos, si el estado quiere entrar a competir, en igualdad, que monte su empresa pública de generación de electricidad, de distribución, de comercialización, pero sin esteroides producto del libre acceso y disposición de los PGE. Con esa salvaguarda, debiera darse libre acceso. Sin más limitante que el sistema regulatorio para garantizar que el ciudadano, consumidor, reciba un suministro sin problemáticas ni riesgos, o, por lo menos, minimizando lo más posible cada uno de ellos.

Suele pasar que estalla el problema y no se puede dar paso a un debate sosegado porque cuando la energía es cara lo que la gente, llena de rabia, y con la única ayuda a veces de ver como señalan culpables donde los dos minutos de ira se canalizan hacia el odio de los que supuestamente se lo llevan calentito para escarnio de todos, debe ser sustituido por propuestas. Y creo sinceramente que lo que debe hacerse es abrir las puertas que limitan e impiden que cualquiera compita, que cualquier persona con los medios de su lado pueda dar cuenta de su voluntad de hacer posibles sus sueños, también en el rubro de la energía. Y de esa manera, siendo más libres, la economía funcionará mejor, porque habrá más confianza, y la distribución de recursos se equilibrará. ¿Más regulación? ¿En serio? Si actualmente es un mercado cautivo y regulado. No, el camino es 180 grados a la inversa. Justicia y libertad. No será la panacea y no será inmediato, pero si puede ser el camino para que se transite a un escenario mejor. Háganme caso, o no. Pero, por lo menos, piensen en ello.

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Nos encontramos inmersos en un escenario donde las restricciones en el uso y abuso de materiales energéticos para el ámbito civil van a ser una realidad tangible en poco tiempo. Y no es por el mal concebido malthusianismo de siglos pasados, sino porque los cuellos de botella se van a generar en la generación de proximidad de energía, especialmente en el ámbito de la generación eléctrica. Esto sucederá con los equipos de suministro en el ámbito militar, pero ese no es el objeto de esta propuesta o hipótesis. Sino el rey de los medios de transporte civiles: el vehículo particular.

Debiéramos ser conscientes del hecho singular de la ciudad de Los Ángeles que, si bien pudo haber disfrutado de un sistema de transporte metropolitano en paralelo al de la Ciudad de Nueva York, de carácter subterráneo en su mayoría, lo que popularmente se conoce como sistema metro, se fue desvirtuando hasta el punto de que tras la Segunda Guerra Mundial, con los intereses de las generadoras de hidrocarburos y la industria del caucho, prefirieron potenciar el vehículo privado y las grandes autopistas, que en el caso americano, era plausible en la mayor parte de los estados, incluso generando espacios para el potencial desarrollo futuro de ampliaciones de los cáuces secos de dichos elementos. El problema es que imbricado a ese modelo estaban las casas unifamiliares en extrarradios que se extendían más allá donde la vista se cruzaba con el horizonte, dando incrementos sostenidos al interludio de tránsito entre el lugar de residencia y el lugar de trabajo, siendo cada vez más próximo el período de tránsito al de descanso en brazos de Morfeo. Sirva este marco para poner de relieve uno de los extremos de uso de este elemento en el marco de la sociedad occidental a caballo entre el último cuarto de siglo XX y primero del XXI, en una reflexión, por lo demás necesaria, aunque no necesariamente innovadora, pues en la crisis con los países generadores de hidrocarburos de aquél momento, a causa de la defensa del proyecto nacional en tierra santa para las víctimas de la Soah, fue objeto occidente de un bloqueo y embargo que debiera haber llevado a algo más que la racionalización en el gasto de hidrocarburos, en el ámbito personal y colectivo.

Vivimos en una sociedad donde es altamente sugerente por múltiples partes el hecho de apostar por el transporte colectivo. Han visto estas tierras muchos proyectos fracasados, como por ejemplo el por otro lado altamente corrupto Santander Mediterráneo, que terminó por descarrilar en la década de los 50 del siglo XX en un momento donde se pensó que el transporte por carretera era de mayor capacitación y beneficio. Sobre unos asfaltos de capacitación especial que ya fueron objeto de debate en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera en el estado español. Debates y concreciones, pues, que son de largo término, y de pesado y corto paso, según como se mire. En 1975 se produjo el último viaje del tren Bilbao Mungia, que a día de hoy es la ciudad de Bizkaia de mayor tamaño sin acceso a tránsito ferroviario alguno. En 1977 se empezó a diseñar la versión moderna del potencial transporte urbano metropolitano del Gran Bilbao. Que se empezaría a inaugurar en Noviembre de 1995. El Tren de Alta Velocidad para Euzkadi se aprueba en Consejo de Ministros en 1988 y empiezan las obras en 2005. Hay elementos de la sociedad que piensan erróneamente que en vez de hacer el TAV era suficiente con mejorar las condiciones del Tren entre Bilbao y Donostia. Se equivocan de raíz, pues uno, el primero, es de transporte semidirecto, a poder ser, tendente a ser comunicación directa entre las dos capitales de territorios históricos y el segundo, que sin duda merece mejoras, es para ir tejiendo una red de cabotaje entre pueblos para que el tránsito sea en ferrocarril y a poder ser, desatascar la autopista existente. Y de esta manera hemos llegado al mehollo, los poderes públicos y el sentido común instalan y potencian el transporte público. Y eso nos debe llevar al hecho de reorientar el potencial del vehículo privado.

Debiéramos ser conscientes que el hecho de la propiedad privada en el ámbito del vehículo privado es un lastre en el espacio y en el tiempo. Y en la generación de energía. En los tiempos que han corrido en el presente reciente, con tiempos de confinamiento, donde los vehículos que han tenido la posibilidad de mantener su vida en interior, han dormido el sueño de los justos, teniendo poca vida a sus poderosos motores. Pero, visto desde otro ángulo, incluso fuera de tiempos de pandemia, los coches permanecen un tiempo elevado, casi tendente a ser la midad, de su ciclo vital, en el más absoluto de los interregnos de la ausencia de movilidad. Valga la paradoja. Claro que al ser vehículos de propiedad privada cada cual hace lo que considera oportuno. Pero hay un potencial al respecto, y es el hecho de poner en común ese bien, para que sea utilizable en el momento de necesidad, por parte de cualquier conductor. Potenciar y primar el uso compartido, desde la base de intentar salvar la barda de esa propiedad privada. En esencia la idea supondría que, por ejemplo, en una aplicación, nada más salir del hogar, pudiera uno coger el primer coche libre aparcado. Hacer uso de ese vehículo, y poder dejarlo en el punto de destino. No es un sistema tan extraño. Se está desplegando un sistema parecido en muchas ciudades, pero con las bicicletas. De momento es más plausible encontrarlo dentro del término municipal, pero paulatinamente se debería ampliar para no ser raro o extraño encontrar en soportes de Leioa bicicletas de Getxo, o de Erandio en Bilbao y viceversa. Y ese principio pudiera ser extrapolado al vehículo, en la noción de maximizar el beneficio y minimizar el impacto en términos de huella ecológica respecto al conjunto del planeta, no sólo en emisión de gases con efecto invernadero, sino en el uso potencial, hoy coartado por el actual estado de cosas.

Resumiendo el asunto se encotnraría centrado principalmente en el uso y disfrute del elemento de transporte público como elemento vehicular, pero como no es plausible ni deseable el estrechamiento de la libertad de uso particular, debiera ser posible aplicar criterios colectivos al uso del vehículo particular, con una forma de cierta comunitarización, con el potencial que ofrece la tecnología. Sin duda hay dos grandes piedras, casi dólmenes, que jalonan el diferir en el futuro el ptencial inmediato de esta medida: el ámbito de la mentalidad respecto a este cambio de paradigma / perspectiva y por otro lado los linderos referidos a la propiedad privada, el uso colectivo de un bien concebido para ser particular. Sin duda alguna serán los dos grandes desafíos que deberá sortearse el ser o no ser de esta iniciativa, que los legos podrían bien considerar algo así como vehículos de transporte sin conductor, o vtsc. Conceptualmente el desafío es presente, el potencial es futuro. Y este proyecto incardina en la ola del futuro que se basa en el sustrato de decisiones ya tomadas en pos de un transporte sostenible. La lógica indicaría a seguir los pasos en direcciones como esta que se apunta, referida a esta idea donde quien quiera usar un vehículo de transporte particular lo pueda hacer, pero bajo un nuevo modelo societario del que nos hemos dotado, y por lo tanto, con un elemento transformador y de uso y disfrute, más inmediato. Pues, retomando la ida del confinamiento, el de un coche, el encontrarse en dique seco no sólo limita el potencial de uso y disfrute del elemento, sino que es contraproducente para el mantenimiento del mismo. Y, por tanto, potencial fuente de problemas logísticos, es decir, de ser necesario acudir al taller de reparaciones, principalmente, por falta de uso. Sirva este elemento de acicate para poner encima de la mesa la reflexión sobre el uso circular del uso privado del vehículo dentro de un marco general de uso público y comunitario, tal y como tanto las decisiones y caminos adoptados como la tecnología permiten hoy para un futuro más brillante, próspero y en común.

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Muchas líneas confluyen en una misma dirección para poner el acento en el municipio bizkaino de Getxo. Las vidas de Ana Rosa, su hermano Fernando y su amiga Sarobe serán puestas a prueba por sus perjuicios y, sobre todo, sus valores. Desde las Galerías de Punta Begoña, los protagonistas recorrerán los rincones de Bilbao en busca de su felicidad. A ellos se unirán los padres de Ana Rosa, Jesús y Beatriz. Ambos serán los testigos y jueces de los secretos de sus hijos e, incluso, de los suyos propios…”

Recuerdos Góticos de Neguri surgió como mi propia biografía a caballo entre Bilbao y Getxo. Nací en la Clínica Virgen Blanca, al lado de la amatxu de Begoña, pero para la segunda semana trasladé para siempre mi residencia a Getxo. Y en esta novela está Aiboa y Fadura, las galerías de Punta Begoña… esta novela fue presentada a los premios Ramiro Pinilla de Novela Corta. Fue escrita en enero de 2020, y no pudo ganar, pero fue recogida por Europa Ediciones, a quien agradezco que hayan apostado por mi relato. Sorprende que, tras el propio Ramiro Pinilla, esta sea la única novela que tenga uno de sus pilares en esas galerías de al lado de la playa de Ereaga. Mi idea era vincular edificios y personas, pues a fin y al cabo, ambos conviven, en espacio y tiempo. Uno es indisociable del otro, y más en una zona de asentamiento, ya fuera a caballo entre los siglos XIX y XX como en el período del neolítico calcolítico, que se descubrió en el propio espacio superior a las galerías.

Como humanos somos como cebollas. Con capas. Las propias galerías son un edificio que ha sido objeto de muchas polémicas, de lo que son o dejan de ser. Sobre todo dejar de ser lo que nunca fueron, pero los sucedidos y txismes proliferaron por el pueblo. Hay que retirar las capas de piel muerta de la cebolla, para una vez llegados al núcleo, quede sólo lo que si son. Y poder construir desde ahí. Las personas son así, lo somos. Muchas cosas dicen que somos, pero ni quieren ni saben, sólo es una forma de proyectar sobre nosotros frustraciones o incapacidades. Es difícil ponerse en esa tarea, de pelar la cebolla capa a capa hasta poder mirarse en el espejo en última instancia y saberse como uno verdaderamente es. Y a partir de ahí, poder vivir. Ana Rosa, Fernando, Sarobe, personajes importantes de mi novela, bien lo saben. Como el resto de personajes que orbitan a su alrededor. Esta es la propuesta, en esencia.

Mezclar espacio y tiempo, sobre el marco de las personas y el lugar donde viven. Como la familia protagonista, que lo hace en Máximo Aguirre 18, cerca de la plaza de Santa Ana, en Las Arenas. Casi todas las casas de la zona huelen a años 70, en su arquitectura, en la nostalgia de mi juventud en los años 80, como getxotarra, pero sobresale en esa calle una serie de casas, como esta, que son de principios de los años 20. Otro tiempo, otro arquitecto, desconocido en esa faceta, eclipsado por su famoso hermano, nacido y criado en la república de Abando, antes de ser Bilbao. Puede que esa diferencia con los demás en la casa de los protagonistas permee en la relación de los conviventes en sus paredes con el resto de congéneres. Depende del lector detectarlo o no. En cualquier caso, la propuesta, de unas 123 páginas en total, una novela corta, que no sencilla, es la oferta a cualquier persona, no sólo de Getxo o de Bilbao (donde Artxanda tiene cierto peso para la novela), sino de Bizkaia, Euzkadi, Europa y el mundo mundial, de la que es capital el botxito. Espero y deseo que os guste, sea de agrado. Recibiré vuestros comentarios y críticas con gratitud. Eskerrik asko.

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