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Casi siempre se suele ligar la idea con el hecho de ser menores de edad. Tómate el potito, que es por tu bien. No pises la hierba. No bebas agua después de tomar chocolate. Y, mejor aún, no tomes el cacao, que engorda. Recuerda que Cervantes estaba hecho un pincel. Incluso te hacen creer que lo han visto en un vídeo viral en redes sociales. Cualquier cosa para sostener con argumentos un posicionamiento. Del típico cuñao, aunque pueda no ser estríctamente tal, sino tu madre, tu tía, tu primo o sobrino. Porque ellos son los que tienen el conocimiento, son los que saben como debe ser el mundo. Y por ende los que tienen mando en plaza saben igualmente, y no lo hacen porque no les da la gana y nos odian en todas las capas de la realidad. Todo muy lógico. ¿Y en que se basa? En que yo soy yo y tu eres tu. Descansa en el poder y la fuerza. No en la razón. Ya lo decía aquél, que el señor feudal era doblemente señor si los campesinos lo tenían por campechano.

A veces se usan palabras con el significado distinto. Todo es política. Uno puede pensar que eso significa que todo está sujeto a negociación, a tiras y aflojas, donde acordar, y siempre queda algo por los márgenes, incluso cuando parte de ello pudiera ser bien necesario. Otro puede pensar que es porque todas las decisiones son del todo punto arbitrarias, que no tienen sentido ninguno, y están encaminadas a tocar la moral al personal, pero por mero gusto y disfrute de los que están al comando de la barraca. Para estos nada, absolutamente nada, puede ni debe estar basado en razones objetivas, porque esto no existe, sino basado en emociones, en percepciones y en opiniones. Todo estaría sujeto a expresión. ¿Que te parecen las croquetas? ¿Y el color del gotelé? ¿Las vacunas son buenas? ¿Se debe cerrar perimetralmente? ¿Porqué el jefe de un gobierno puede elegir a su equipo a voluntad? ¿Que haces con tu vida? Y todo mezclado en el mismo párrafo lanzado como balas, pero con el prejuicio de saber lo que se está diciendo. Yo ya me entiendo. Dicen. Y de mientras, dándo patadas al diccionario. Pero es culpa tuya, evidentemente. Y todo ello porque en el corazón del asunto está un principio rector de estos comportamientos, y no es otro que ese de que es por tu bien. Todo es por tu bien, lo que te es dado, evidentemente.

Un servidor piensa que el que todo es política significa que todo está sujeta a decisión y escrutinio público, lo cual no debe ser excusa para eliminar la responsabilidad individual de los actos, pensamientos y decisiones. Cada cual está en una comunidad, dentro de círculos concéntricos que conectan de manera muchas veces insospechada a la humanidad, haciendo una malla las más de las veces ocultada al ojo humano, incluso al más entrenado, y que justifica, por ejemplo, la expansión de una pandemia, más si cabe, cuando no se observan las normas de comportamiento, pero se exculpa con una patada a seguir hacia arriba, a los ricos y poderosos por su forma de ser y estar en el mundo. Recuerden el clip de cuando Homer Simpson se mete en el mundo de los basureros. Ese discurso antológico y populista, matriz de muchas cosas relevantes del hoy. El asunto estriba en el conocimiento y el reconocimiento de la sociedad en sus individuos y en conjunto. Aprender a aprender, más allá de los datos y la información. Y así la sociedad pueda ser consciente y se actualice sobre la base de las novedades que pueda haber. Ser capaz de usar las herramientas y los imputs de la realidad. Una sociedad en la que todo lo que se le lanza es cogido a destiempo es una sociedad en la que los cortes de los informativos son como balas que se lanzan contra el espectador de enfrente, sentado en el sofá de su casa. Sin casco ni chaleco, trata de atrapar esas bolas, con sus precarias fuerzas, siempre perdiendo. Entrando en juego emociones, nervios, temor y horror. Si no se pone al nivel a la sociedad en toda su integridad, incluyendo el hecho de reforzar el yo, tanto en el haber como en el debe, en las obligaciones y no sólo en el derecho, se seguirá abocando al hecho de que alguien surja de detrás de las sombras para decir a la gente “es que es por tu bien”. Y esto va desde el familiar que tienes al lado, hasta al tipo que da un golpe de estado, porque, en el fondo, no deja de pensar, en ambos casos, y todo lo que hay en el medio, que no sois más que unos chiquillos incapaces, que no sois capaces de tomar una a derechas ni a siniestras, y que hay que entrar a ese sindios para poner órden y concierto. Es por vuestro propio bien.

Es realmente sencillo tirar el balón a las alturas. Cuanto más alto mejor. Patadón para arriba y que remate el delantero de pase directo desde la portería. Y así ganar los partidos. ¿Les parece una chorrada? Pues es lo que se hace de continuo. Todos los días. Y es que cada persona se hace su propia plantilla de lo que han de ser las cosas. Son los auténticos arquitectos del universo. Conocen todo al dedillo, son los más listos, los más guapos, los más resultones, y los demás son unos mierdecillas que sólo ocupan espacio y consumen oxígeno. Son infraseres prescindibles por completo. Y esa es la base de todo lo demás, deshumanizando al prójimo como medio para justificar todo lo que se quiera hacer, más que decir. Pero vamos a asuntos más terrenales. Porque es tan fácil decir lo que el presidente, el obispo o el seleccionador debiera hacer en su puesto, todos parecen ser dueños de la verdad absoluta. Y como dicen las sagradas escrituras, como es arriba es abajo. Es decir, las alturas vienen determinadas por lo que la base de la que son extraídas dictamina en sus nutrientes, es decir, en su composición, o, dentro de ello, su descomposición y detritus.

Cuando se habla de que tal o cual de las alturas es neoliberal o privatizador, hay que bajar la mirada a los próximos. ¿Un ejemplo? Un frontón público en un espacio diáfano como elemento de soportal de un antiguo ayuntamiento en una plaza céntrica de un pueblo. Y se hacen un grupo de Whattsapp para gestionar los turnos de uso de ese frontón. Eso es privatización del espacio público, no hay que ir a las alturas respecto a una gran empresa. Y los que hacen esta memorable conducta para con sus vecinos son en su mayoría gente que se autodenomina de izquierdas, incluso rayanos en el comunismo, pero eso es de boquilla, para el discurso. Para todo lo demás, cuando la gente no ve, aparentemente, no juzga, queda debajo del manto de la mesa camilla, entonces son los más neoliberales del barrio. Como esos progenitores de apariencia progresista que cuando se trata de los interiores de su hogar, un día elogian la tremenda labor familiar de sus hijos, pero al cuarto de hora siguiente o a la mañana de la siguiente jornada, lo del día anterior está completamente olvidado. Es pasado, y este ya no cuenta. Nunca existió. Pudiste deslomarte recogiendo o haciendo, pero lo único que vale es lo de ese mismo día. ¿Como se te queda el cuerpo? Pero luego esos mismos son los que reproducen los 2 minutos de odio en media hora de exabruptos en la sobremesa con los informativos del mediodía. Una forma un tanto pintoresca de acción social, de relacionarse con los congéneres humanos. Y pudiera haber más ejemplos, pero que cada cual haga la exégesis de mirar su propio espejo y buscar su propia sombra. Introspección. Dijo un sabio que hasta no poner en orden la propia casa no se puede ir a procurar arreglar la de los demás.

Son los de la piel fina, que antes de la conversión a euros era lo popularmente conocido como la ley del embudo. No ponen reparos en lanzar cualesquiera exabrupto en la creencia que va a desaparecer como los estornudos que esparcen aerosoles, pero no cargues contra ellos ni la centésima parte porque lo pagarás y muy caro. Y por supuesto lo que ellos hacen es lo que piensan los demás harán, por eso son tan precavidos y procaces en sus pronósticos. Pero nunca, ni decir ni hacer, caerán en el craso error de reconocerse en el especulum, en la imagen por ellos proyectados, revelando una deseada diglosia en el discurso, una disonancia cognitiva entre el nosotros, más bien el yo, y el ellos. Y es que la falacia del hombre de paja, esa que construye una realidad alterna, se adjudica como si fuera real, y se empiezan a lanzar salvas de cañón a mansalva como si fuera el 2 de mayo o el 14 de julio, es tan real como la falacia ad-hominen y tantas otras. Son realidades que se reconocen en los demás, pero no en uno propio, y siempre mirando a las estrellas, hacia las alturas. Son ellos los culpables de todo, porque si ellos no existiera, sería todo dicha y alegría, dado que el hombre de a pie es el epítome de la grandeza y disposición de gran corazón y noble alma.

Si, damas y caballeros, hay que ser más prudente en las afirmaciones, y ante todo y sobre todo en las acciones, que son más importantes. Porque las declaraciones nos posicionan, pero las actuaciones nos definen, quienes somos, y para qué estamos en este mundo, con la oportunidad que se nos ha dado para interactuar con el medio y el resto de unidades animales, que es lo que, en definitiva somos los seres humanos, unos animales un tanto raritos. Es nuestro desafío, uno que ha sido objeto de polémicas de siglos y milenarias, por ejemplo, para los filósofos, elemento que debiera recuperarse, porque ahora pareciera que no tiene cabida, y está pasada de moda. La Filosofía y la Historia fueron cruciales para dar sentido a mi paso por el bachillerato, antes de la universidad, y no en etéreo, sino las personas que dieron rienda a ese conocimiento para que pudiera cogerlo al vuelo. Gracias, sin duda. Y como colofón, vuelta al principio, como es arriba, es abajo. La sociedad es la que da significado a cualquier grupo que se signifique, en pequeño, el conjunto mayor, por lo que las virtudes y defectos identificados, como simplificación, al conjunto, responde a lo que una buena parte de los de abajo tiene. Mírese al espejo, porque descubrirá muchas cosas. De su gusto y no tanto. Ying y yang. Acéptelo. Será lo mejor. Un saludo y abrazos.

A veces es mucho más difícil rebatir las mentiras difundidas que asumir la verdad que surge al final del camino. Este es un caso de esto mismo. DC cómics fueron los primeros. En el mundo cinematográfico no dieron el salto sino después de que la casa rival había empezado a tener éxitos. Muchos olvidan que hubo pelis de Marvel antes de la saga del infinito. Pero, en fin. Christopher Nolan hizo su exitosa trilogía del Caballero Oscuro cuando nadie daba un duro por el personaje, tras el descenso a los infiernos a mediados de los años 90. Y parecido ocurría con Superman, que tuvo película en 2006, pero con carácter ambivalente, sobre todo teniendo en cuenta la cuarta parte de Reeve, en busca de la paz. En 2013, tras la expresa vocación de Nolan de hacer otras cosas, pero bajo su batuta y producción, un muchacho de nombre Zack Snyder hizo Man of Steel. El hombre de Acero. Inicio del arco que abría la posibilidad de un universo compartido en ese lado del mundo de los superhéroes. Pero no todo estaba claro. Sobre todo en el ámbito directivo. Y no tenemos que ir a los años 80, cuando la quiebra de algunos estudios hizo que gente del management entrara en la dirección de las majors, desplazando lo artístico por lo pecuniario. El todopoderoso dólar del doliente financista que no entiende el arte por el arte, sino como un medio de ganar dinero. Y de inmediato.

Ganar dinero debiera casar bien con la idea de que se hagan películas, y más con personajes tan poderosos como Batman y Superman. Se iba a hacer su película. No era el primer proyecto, pero si el primero viable. Fue una película divisiva. Que o se quería o se odiaba. Y más con el recorte en el metraje. Dos horas y media en vez de tres. Porque pensaban, y piensan, que los espectadores somos idiotas que no sabremos digerir una película adulta y que tenga una larga duración en la sala de proyección. Que los superhéroes deben ser de dar golpes, contar chistes, el lado luminoso de la vía, cuando, precisamente, los expertos dicen que el lado DC es el que incorpora la oscuridad y la comparación con los viejos y nuevos dioses en su relación con la humanidad. Y Zack Snyder comprendió esto muy bien, tanto que, antes del estreno de BvS le habían firmado para la secuela. Que raro, cuando después le despidieron. Y no sólo por la tragedia del suicidio de su hija al final del proceso de producción de la Liga de la Justicia, sino, por el tono y la duración. No estaban convencidos, y metieron mano. Poniendo un perro guardián de los jefes en la producción. Cada día. Y Snyder, aceptando. Con una versión comprometida, que hubiera salido en 2017, por lo que, por el camino más tortuoso e inexplicable, tenemos una película mejor que la que pudiera haber llegado en aquél año. Por cierto, no culpen a Whedon. Era un mandado, y salvo la falta de escrúpulos y de solidaridad, hizo lo que le dijeron que hiciera. Porque, por cierto, los directivos cobrarían un bonus si la película salía antes del fin del año. Que era el principal aliciente para ejecutar la maniobra que llevaron a cabo. A costa de los fans, a costa del futuro de la franquicia. Lo inmediato hipotecando el largo plazo.

Algunos dirán que es en cualquier caso una película de ficción, y pueden tener razón, sus razones para decirlo, porque, al fin y al cabo, sólo es una película. Lo es, pero también es la batalla por la creatividad y la artesanía. También en la industria cinematográfica. La paternidad de un amoroso creador de historias en lo audiovisual. No es ni de lejos la misma película, lo mismo que si mi sobrino hace un dibujo de una señora que sonríe sobre paisaje, eso no es la Mona Lisa, por más que me empeñe. Esta que se ha estrenado ahora, es la versión original. Cuatro horas de bella épica historia de héroes que tienen valores que los sustentan, que los transmiten en sus acciones, y se ve plasmada en una epopeya con ribetes de ópera, de gran tragedia griega. Una película que cumple las expectativas del espectador … de 2017. Aquellas que fueron traicionadas con la bazofia que presentaron. Lo han confesado ahora, en 2021, en Variety. En un artículo. Y es que el desafío ahora es grande. ¿Reconocer el error? ¿Seguir en la pomada con personajes de segundo y tercer orden y no entender que lo que les puede dar dinero son la trinidad de personajes de la casa? Porque la película es la puerta abierta a tres escenarios. La puerta número uno lleva a Justice League 2, la puerta número 2 lleva a una historia, sea serie o película, de lucha entre el Batman de Ben Affleck con el de Joe Manganiello, el Deathstroke, y la puerta número 3 lleva a Justice League 3. El arco narrativo que Snyder quería presentar al público, cuando aún tenía el control creativo de cosas como WonderWoman o Aquaman, antes de ser expulsado del olimpo de Warner, otrora sello garantista de la libertad de sus creadores, como por ejemplo, Kubrik o el propio Nolan. Esta era una mancha en el expediente, que, finalmente, han superado, mediante la plataforma de streaming HBO, pero, ¿Y ahora que? ¿Restaurar el universo? #RestoreTheSnyderVerse

Ciertamente es difícil entender que pasó ahí, porqué destrozaron desde dentro la película, para ofrecer el horrendo espectáculo que trajeron a las pantallas en 2017. Cualquier periodista digno de tal nombre se hubiera percatado de los elementos que no casaban en el proceso de producción y hubiera puesto pista en las pesquisas, como hace el Batman detective y el Superman periodista en BvS, que, ya, en parte, nos quisieron birlar con una capitidisminuida versión de cines, donde había cosas colgando. La liga de la Justicia, la de verdad, la de 4 horas, está medida, compacta, entendible, atractiva y un monumento al mejor del cine del género. Una epopeya de la que se hablará en las décadas por venir, ya lo verán. Otras, se perderán como lágrimas en la lluvia. Pero esta no. Porque el director dio lo mejor de si, porque los creativos y equipo artístico hicieron causa común para que esto viera la luz. Y algo importante, pero no en último lugar. Los fans. Hicieron presión constante como un martillo pilón. Se les llama tóxicos. Alguno habrá, no hay que dudar. Siempre hay de eso, en todas partes. Pero esos que hicieron piña para recuperar la película de las garras del olvido hicieron causa por la prevención del suicidio, junto a unos destrozados Zack y Deborah Snyder. Esos presuntos tóxicos parademonios fueron los que de manera generosa cubrieron parte del camino hacia salvar personas, como legado a Autumn, la hija desaparecida, y a la que, por fin, ha podido dedicar la película. Hallelujah. Y aunque sólo fuera por eso, era justo y necesario. Pero es que además, es como comparar un seiscientos con un ferrari. Ambos son dos coches, cierto. Pero no son el mismo coche. Era justo y necesario ver la obra tal y como el creador quiso enseñárnosla, y la tenemos. No en cines, pero todo se andará. ¿Que vendrá ahora? Los fans queremos las puertas uno, dos y tres. Cuando se pueda. No hay prisa. Este es un toque de atención, un hito que será imposible de olvidar. Porque los fans han dicho a la productora que este es el camino. No olvidemos nunca la batalla por la Zack Snyder Justice League, porque, como digo, tanto fuera como dentro de los márgenes del celuloide, es signo y símbolo de lo mejor que cabe en el espíritu humano. Gracias Zack, va por ti. Por Autumn.

Seguramente la gente esté obnubilada con las restricciones y las vacunas. Por más candente que está, eso terminará pasando. Como el propio virus, que existe y sigue entre nosotros, aunque no podamos verlo. No es cuestión de tener fe, sino confianza, en los profesionales, que están ahí para el bien del común, de la comunidad, de la que, por cierto, son parte, no segregada, sino integrada. Y ese era el meollo de los famosos aplausos, porque, en el fondo, al aplaudir a los sanitarios, nos estábamos aplaudiendo a nosotros mismos, al hacer posible el no colapso de los centros sanitarios con una conducta serena que aliviara el que se previniera llevar gente a urgencias, y de ahí a las UCI y de ahí, tristemente, a la morgue. Pero vallamos más allá, a las costuras del sistema. Porque cuando se quiere buscar culpables, se encuentran. Y fácil. ¿Quien? Pues evidentemente, los políticos.

Cuando hay rabia, y se lanza en todas direcciones, tal vez con valor terapéutico, de quedarse más serenos, echando bilis y, si, odio, por la boca, a los denominados políticos, se usa la vía fácil a la conciliación con uno mismo. Porque no se bajan el sueldo. Porque no se fustigan. Porque no van de rodillas pidiendo perdón a la virgen patrona más cercana. O lo que se nos ocurra. Siempre olvidando que son electos y son reflejo de la sociedad de la que surgen. Lo que está socialmente aceptado como bueno es la base de la conducta de nuestros representantes, y no al revés. Pero eso se olvida. Como cuando se dice alegremente que se prefiere una dictadura, mucho mejor que cualquier democracia, única y exclusivamente por la existencia del órden público. Pero eso se estampa contra la pared de señalar el hecho de que si las calles están tranquilas, en general, suele ser porque los criminales pata negra están en las fuerzas de choque y en la dirección de esa dictadura. Porque sin más aditivos, una dictadura es corrupción. Y luego, además, roban. Pero es un error mirar a los políticos. No por nada, sino porque son pocos, y su situación es mínima respecto a un beneficio potencial. Siguiendo la lógica de mi madre, vayamos siempre un paso más allá. Lo amerita las circunstancias. ¡Al abordaje!

Un concejal de mi pueblo, cuyo nombre y formación política prefiero olvidar, no por nada, simplemente por no poner prejuicios, decía que levantar la persiana municipal cada día se llevaba, ay mi memoria, sobre un 80% del presupuesto. Si quitamos los políticos, que hemos elegido, y su contrato laboral está limitado por mandatos, se evidencia que quien más chupa del bote y la piragua son los funcionarios. Ahí está el magro objetivo para el desplome del gasto político en nuestro país. Y por nuestro, ponga el suyo. Todos son iguales. ¿O no? Y no seamos tan drásticos de hacerlo de un día a otro, pero siempre hay márgen para la interpretación de las normas para poder acometer el despido procedente de todos y cada uno de los funcionarios existentes. Todos a la calle. Fuera. Despedidos. O Jubilados, claro. Y que, como mi egregia madre me sugiere, con su candoroso amor a la labor del voluntariado, que estas tareas hasta ahora encomendadas a funcionarios, las hagan voluntarios. Y es que … ¿Como confiar en esa gente que únicamente superó un examen una vez, y aparentemente el resto de su vida está ligada a ese empleo sin posibilidad de ser expulsados? ¿En que otro trabajo pasa eso? Es un privilegio intolerable que debe ser erradicado, sobre todo, porque es donde se va casi todo el presupuesto público, de todas las instituciones. Y si a esto le seguimos la enajenación, expurgación o venta de los locales y sedes donde las instituciones se hacen presentes, el beneficio se deriva, posiblemente, en una importante bajada de los impuestos a pagar todos los años, porque no habrá esos mórbidos gastos que ejecutar. Y cada cual podrá ser libre de gastar su dinero libremente, sin la carga de esos malvados, malditos y odiosos políticos. Pero, claro, llevando el asunto hasta sus últimas consecuencias, como debe ser.

Ya, por otro lado, mejor no nos metamos, porque mi progenitora femenina es de las de que la cojan en coche en la puerta de su casa, la dejen en el lugar de destino, y luego vuelta. Por ello le sobran autobuses, trenes y tranvías. Todos esos transportes públicos, que con la excusa del covid redobla sus esfuerzos por poner en entredicho y negarse a usar. Ah, esos años de los 70 y 80, en los que la contaminación suministraba un glorioso color gris a la atmósfera y marrón chocolate a nuestros ríos. Que gloria de la memoria de la juventud, cuando se tenía que ir en coche al trabajo. Con sus atascos y colas. Maravilloso. Esos políticos, con su mierda de transporte público, queriendo meternos el virus a como dé lugar. Liquidemos esos transportes públicos y … ah, que igual no comparte esos sedujentes sueños húmedos de mi madre. Entiendo. Pues nada, dejemos el asunto únicamente en despedir a todos los funcionarios, y vender locales y sedes. Y que de todo eso se ocupen voluntarios, y gente que ceda lugares para operar todo eso. Sin un sólo euro de dinero público. Un funcionario fue cazado por su alcalde en horario de trabajo en una cafetería lejos de su lugar de trabajo. Y cuando le quiso echar la bronca merecida, el funcionario le dijo al alcalde que el estaría cuatro años, y ya había consumido dos. Y que el seguiría en su puesto cuando el político se fuera. Vamos, que se la sacó en su cara, con plena consciencia de su inmunidad e impunidad. ¿O es que no es su deseo llegar hasta la últimas consecuencias cuando ataca a los políticos? ¿Es que es sólo la rabia expresada en el momento sin pensar en las consecuencias?

Reflexionemos. Pensar es difícil. Porque lo debe hacer cada uno en su conciencia. Cuando se ataca sin ton ni son, y sin razón (dejando de lado la transparencia o el mandato imperativo) a los políticos, esto tiene consecuencias. Y hay que pensar que la Política y las Instituciones son la garantía de los que no tienen poder. Porque, como me dijo un decano que tuve, el señor feudal que tenía el poder y además era campechano, tenía doble poder. Primero porque lo tenía atribuido, y encima, no necesitaba hacer ostentación de ello, porque además, era aceptado por su campechanía por sus súbditos agradecidos. Ahora somos ciudadanos, con derechos y obligaciones. Con seguridad jurídica. Los ricos y poderosos no necesitan de la política y las instituciones para hacerse presentes. Tienen poder por otros medios. Es lo de todos, lo del común, lo que nos fortalece a los demás, al pueblo, para poder equilibrar en un nos que somo más que vos … y es que cuando se dice eso tan manido de todos son iguales, se está cayendo en la trampa de los que se sienten cómodos dentro de ese esquema. Porque se encuentran fuera de ese circuito, y no al lado o por debajo, sino por encima. Y a los que, sin límites, ni transparencia ni control, viven mucho mejor. Seamos conscientes de todo. Y ante eso, mi respuesta, es más y mejor política. Democracia de mayor calidad. Y, ante todo y sobre todo, respeto a nuestros electos y representantes de lo público. Al criminal, código penal. Pero la presunción de inocencia y de decencia debe estar implícita en esta culmunación de un pacto social, de concordia, donde la estabilidad social pasa por el reconocimiento de quien se lo merece. Y tener claro que con o sin políticos, el liderazgo, como en otros tiempos, como en toda sociedad organizada, será presente. La única diferencia es que no los habrá elegido nadie. Bueno, pues como los funcionarios, pero no abundemos en eso. Piense en ello. A fin de cuentas, cuando un bosque se quema, algo suyo se quema. Señor Conde.

Energía es lo que mueve el mundo. Pero no se vincula lo que cada uno hace en su casa con las grandes productoras de energía del mundo, por ejemplo, en el carbón, en el petróleo, en el gas, y en lo que venga en el futuro. Se hablaba mucho acerca de como los Estados Unidos (siempre obviando los imperialismos depredadores de Rusia o China, sea en Venezuela o en África, porque patata) va conquistando mundos para saciar su insaciable apetito de hidrocarburos para poder seguir engrasando sus industrias en América.

Pero es que no sólo lo haría por eso, sino para que en cada casa pueda haber un microondas que funcione, las televisiones, los ordenadores, las neveras y cuantos electrodomésticos existen. Que, dicho sea de paso, cuando se va, se dice que se ha ido la luz, pero es más que eso. Se mantiene de cuando lo único eléctrico era la luz. Recuerdos del pasado, memorias del futuro.

Nos encontramos contrarios del fracking. Recuerdo un anuncio en el canal 8 venezolano, el público. Contra esa práctica, en los Estados Unidos. Pero no por motivos ecológicos, que ni estaban ni se le esperaban. No era para defender el buho moteado. Ni por principios políticos. Era porque de mantenerse, era un siete contra su empresa Citgo, subsidiaria de la petrolera PDVSA. Y lo decían clarito. Por eso cuando venimos a Europa y vemos que hay lugares donde puede haber gas, pero se procura confundir la prospección con la explotación, el mirar si hay algo, con sacarlo, se evita entrar en debates interesantes, como el del bienestar, la legalidad, los costes, y las implicaciones. Podemos saber y no sacar. Miren “Pozos de ambición” y lo que le dice al final el personaje de Daniel Day Lewis al de Paul Dano. Tener obsesiones ideológicas y dogmáticas tienen consecuencias. En el mundo real. En la gente, en sus casas. Y en la riqueza del territorio, y su potencial de prosperidad del futuro.

El mundo cambia, y siempre cambiará, queramos o no. Dicen que el mundo de los combustibles fósiles es pasado. Aceptemos pulpo como animal acuático y de compañía, por más que el peak oil, el punto desde el que se iban a superar el volúmen de campos retirados respecto a los descubrimientos, iniciándose el declive, cosa que ha tenido sus problemas y merecidas críticas respecto al modelo de los años 70. Pero bien. El modelo resultante puede ser el helio 3, siempre que podamos hacerlo barato, de traerlo desde la Luna. El hidrógeno, que tiene 3 posibles caminos, dependiendo la “limpieza”. La electricidad, como en los coches, que, curiosamente, ya se hacían en el siglo XIX, pero no funcionaron, hasta el siglo XXI. Pero en el ínterin, de antes a después, a cosas como la fusión nuclear (algo como lo que sucede en el núcleo del Sol) con proyectos como el que se desarrolla en el sur de francia, el proyecto Iter, con importante presencia de la UE, pues hay que contar con energías de transición. Como el gas natural. O la energía nuclear.

Si, la energía maremotriz, solar, eólica, geotérmica, están ahí, pero el mix energético de un país, debe incorporar varios elementos. No debe ponerse todas las manzanas en el mismo cesto. Y mientras no se pueda hacer reserva de energía, por ejemplo, en forma de hidrógeno, que consumir, que son modelos interesantes, pero en delineamiento y sobre la tabla de dibujo hoy, hay que seguir consumiendo energías como el gas natural, y a poder ser que no haya que importarlo desde Kuala Lumpur, porque eso cuesta dinero, y España gasta un dineral importando hidrocarburos. Por eso la energía nuclear es un modelo ideal, porque en su cuarta generación, como diría operador nuclear (sigan su cuenta en twitter), está a un palmo de ser una energía limpia y renovable. Una energía verde. Aunque sea de fisión nuclear. Y no hay que perder de vista que si bien un país como China es el que más paneles solares pone (eso sí, miren que se hace con el terreno para plantar los paneles), los que más energías de este tipo usa, es el que más número de centrales nucleares de fisión está proyectando, hasta el número de más de cien en los próximos años. Y es que ni Chernobil ni Fukushima fueron culpa de la energía nuclear. Revisen. Y a cada cual, lo suyo. Ni más ni menos.

Y esto es porque nadie quiere renunciar a su gasto, energético se entiende. De no tener lavadora y lavavajillas. El coche. Vamos, todos los elementos. El asunto está en conectar un extremo con el otro. Y no caer en la hipocresía. Para sostener el actual modelo social, nuestros hogares, y todo lo demás, hay que generar energía, y tiene costes. Unos que hay que asumir, no poniéndose la venda en los ojos, y decir buenismos sin sentido, pero sin renunciar a lo propio. El comportamiento personal tiene reverberancias en lo global. Eso era lo de pensar en local actuar en global. Responsabilizándote a ti, a ti y a ti de lo que hacéis en vuestras vidas. Y a partir de ahí, hablamos de como se logra. Si es posible. Porque el club de Roma, en los años 70, hablaba de decrecimiento. Y se puede, desde ciertas posiciones pseudo progres brindar por ello, sin saber que consecuencias tiene. Sin traducir su aplicación en la vida de cada uno. Y ahí está la madre del cordero. Y aquello del empoderamiento personal. No hay derechos sin obligaciones. Y no hay futuro sin sociedades libres para una patria libre. Si eso se pone en marcha, no hay nada que pare esa energía.