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Socialmente, cualquier constructo humano no deja de ser artificial hasta cierto punto. Nada es natural, más que nada, porque muchas enfermedades son naturales, y el ser humano ha podido progresar cuando se ha apartado de la naturaleza y ha construido su propio entorno para su propio bienestar. Pero, esta constatación de un hecho evidente, y que no debiera servir para imponer unas realidades sobre otras, sino entender que la democracia es el derecho de los vivos, y no de los muertos, que es más el plebiscito diário de Renan y la constitución de cada generación de Jefferson, y no la ley de las generaciones pasadas de Balmes o De Maistre. Cuando se dió esta interpretación, a finales del siglo XIX, la revolución francesa (con todas sus contradicciones, y claro-oscuros, incluyendo a nuestro país) ya era una tradición centenaria. El paso del tiempo no puede ser una condena, sino una oportunidad, y hay que moverse. Suelo, la historia. Salto, el impulso, la voluntad de ir hacia adelante. Dirección, ideología e identidad, la brújula para que no sea en vano. Y todo esto se va adaptando en estructuras sociales de las que el pueblo se dota, como no podía ser de otra manera. Y en el caso vasco, todo ello, se sintetiza en lo que conocemos como foralidad. Seguir leyendo »

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Aforamientos, o como quitar derechos a los ciudadanos sin que estos se enteren y prorrumpan, además, en una salva de aplausos. Como dijo la Princesa Amidala en la cámara del Senado imperial, así se acaba con la democracia. Con la aquiescencia del público. Y no es la primera vez que ocurre (pienso en una aciaga noche en la Asamblea Nacional de Francia a finales del siglo XVIII, como se relata en “La Alternativa Garat”, en la que la revolución mostró su ambivalente cara) y seguramente no será la última. Pero conviene no dejarla pasar y reconocer con pruebas porqué reformar el estatuto de una comunidad autónoma para retirarle el aforamiento al Presidente, Consejeros y miembros del Parlamento de Cantabria es algo absolutamente, no ya evanescente, sino contraproducente. Y que en un futuro será objeto, tal vez, de perversos efectos, como en el siglo XIX. Seguir leyendo »

Compromis. Compromiso, ese es el nombre que eligieron para agrupar un gran partido nacionalista valenciano y tres pequeños, de corte ecologista, de centro izquierda, y, por la deriva que está tomando el asunto, primero españoles y luego valencianos. O, siendo generosos, regionalistas valencianos, con preferencias nacionales españolas sobre la región valenciana. Sobre la mesa está el discurso respecto al Concierto y Cupo. O el de los PGE de 2017. Y la perspectiva de los PGE de 2018 no parece muy halagüeña sobre las opciones de obtención de algo positivo para el País Valenciá en cualquier negociación, más si cabe, cuando te auto-limitas de saque las opciones, negando, por principio, cualidades que cualquier formación de ámbito nacional (ya sea vasco o valenciano) debe tener. Y es, fundamentalmente, que primero y ante todo, va el que, el contenido, y sólo después, va el con quien se puede hacer ese pacto. Si, incluso con el PP. Seguir leyendo »

Sin duda alguna resulta sorprendente la escasa voluntad de algunos de hacerse comprender la realidad de las cosas. Sobre todo aquellos que se dan golpes de pecho en defensa de la Constitución (en mayúsculas, negrita y subrayado) olvidando aquellos artículos que más les molestan (como el 9, el 10, el 92, el 150, la adicional primera, la transitoria segunda y cuarta o la derogatoria segunda). El sistema de Concierto y Convenio, Aportación y Cupo están en la Constitución, la suya, la “de todos”, como un hecho de esa foralidad que ampara y respeta. Es un hecho que existe, y que, además, es fácilmente explicable. No hay más que ir, si se quiere leer, a la página web de El Concierto Económico y bajarse el libro de la extensión que se quiera (hay 3 modelos, yo sugiero la de 3122 páginas, que es como leer el periódico de dos meses, no es más) o buscar las conferencias que hay en Youtube sobre el tema de Pedro Luis Uriarte. Honestamente, información veráz, la hay, pero vamos a intentar explicar una serie de conceptos, si es posible. Seguir leyendo »

Catalunya en el diván

Jordi Aragonés i Juan Carlos Pérez

España ha echado el pulso y ha comprobado que Catalunya ha ido solo lo justo antes de caer en la violencia o la ruptura real; por lo tanto, no se puede saber hasta qué punto el Estado se verá presionado realmente (y no hay nada claro) para negociar. Cierto es que la situación de parálisis económica es preocupante, esto quizás podría ser el motivo de un nuevo pacto: Recuperar la vía foral para Catalunya, anulación del Tratado de Nueva Planta y revisión y adaptación de las Constituciones Catalanas como nuevo marco de entendimiento y pacto entre Catalunya y España mediante la Corona; demasiado bonito para ser real, volvamos a la realidad: Seguir leyendo »

A día de 11 de noviembre de 1918 se hizo efectivo el armisticio de la Primera Guerra Mundial en Europa. Un armisticio que no significó el final de las hostilidades y que mal gestionado llevó al Tratado de Versalles (y a otros menores), a un periodo hoy conocido como de entreguerras y a una versión corregida y aumentada de los horrores. Era esto inevitable? Por supuesto que no. Las cosas fluyen por influencia de la gente, de los seres humanos que tomamos, en la medida de nuestro ámbito, decisiones que marcan un futuro que no está escrito y que se puede cambiar. Es como un paìs desconocido, ese futuro, que toca explorar un poco cada día. Y no sólo les pasa a España y Catalunya, pero también. Son momentos históricos, aunque cabe relativizar, pues en la historia se han vivido multitud de circunstancias, y la historia está para aprender de ella, y no servir de justificación para el presente o futuro, es el principio democrático lo que debe regir el destino de los que hoy viven, y no las pasadas generaciones, que supongan un lastre de peso muerto. Es clave, incluso ante el muro de ladrillos que puede ser el 21D, un muro tras el cual sólo espera lo desconocido. Seguir leyendo »

(Catalunya a España, 28 de Octubre de 2017)

Asumamos que una patria es como un piso. Depende de muchos factores el que sea seguro y estable. Pongamos como ejemplo que se está produciendo una transferencia de propiedad, bien por compra/venta o que el antiguo propietario (dueño del bloque o de varias viviendas en el barrio) formaliza la transmisión (pudiendo no haber visitado el piso más que en revisiones ocasionales, pudiendo igualmente ser un pariente del posible futuro titular, padre o tío, por ejemplo) del inmueble. A poco que el inquilino, que, pongamos, lleva años de convivencia y ha puesto el local a su gusto (a semejanza de las señales de tráfico en todo el mundo, los lugares comunes en un hogar son reconocibles) se haya separado del cauce común, tendrá códigos propios sólo reconocibles por sí mismo. Y es así que si en un momento de duda o de retractamiento en el trato, entra (por la fuerza?) y quiere retornar a la “normalidad” de un piso normal de ese bloque o barrio, necesariamente deberá contar con la colaboración del inquilino para activar los resortes que sólo el conoce … pero, y si se niega? Como conseguirá entonces el sobrevenido ocupante lograr sus “pacíficos” objetivos? Seguir leyendo »